COP 16 - Cumbre de Cancún - Segundo Día




La COP16 dispuesta a pasar del discurso a la acción en cambio climático

Fecha de Publicación: 30/11/2010
Fuente: EFE Verde
País/Región: Internacional


La Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático ha comenzado este lunes sus trabajos en la ciudad mexicana de Cancún con un llamamiento urgente a tomar medidas para frenar el cambio climático y dispuesta a que la cita pase del discurso a la acción en la lucha contra el calentamiento global.
La decimosexta edición (COP16), que cuenta con la participación de 194 naciones, se celebrará hasta el 10 de diciembre en un lujoso hotel de ese balneario del Caribe mexicano.
La conferencia fue abierta por el mexicano Mario Molina, Premio Nobel de Química (1995), quien urgió a los participantes a intentar limitar a un aumento de dos grados el calentamiento global de la tierra, ya que "posponer una acción (...) podría implicar un coste astronómico para generaciones futuras".
La organización ambientalista Greenpeace muestra hoy, domingo 28 de noviembre de 2010, al lado de la pirámide de Chichen Itzá, estado de Quintana Roo (México), un mensaje en el que se hace un llamado a los delegados que asisten a la Cumbre del Clima (COP16) que está por inciar en Cancún. EFE/Luis Pérez/Greenpeace/SOLO USO EDITORIAL
Según sus informes, esa limitación implica un "coste relativamente bajo" en términos del Producto Interior Bruto mundial, en torno al 2-3%, por lo que pidió en esta conferencia alcanzar acuerdos concretos y, a la vez, buscar uno global de reducción de emisiones "en pocos años".
En la inauguración del evento, el presidente de México, Felipe Calderón, instó, en la línea de Medina, a "concretar acciones inmediatas" porque "en el mundo hay una nueva ola de conciencia" acerca del cambio climático.
"No estaremos solos negociando, sino que estarán aquí dentro miles de millones de seres humanos", que desean que la Cumbre hable en nombre de la humanidad, dijo el mandatario, quien pidió a los negociadores que recuerden que son responsables de lo que les ocurra a millones de seres humanos.
El cambio climático "no distingue ni color ni fronteras", agregó Calderón, quien afirmó que "habrá un mundo mejor a partir de lo que se acuerde en Cancún".
Por su parte, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, que asumió hoy su cargo como presidenta de la COP16, aseguró que en Cancún se puede y debe "lograr resultados significativos" que permitan "pasar del discurso a la acción" en la lucha contra el cambio climático.
Para Espinosa, la adopción de un paquete amplio de decisiones "está al alcance" de los países.
La cumbre trabajará de manera "incluyente y transparente" para dar cabida a todas las opiniones, dijo la ministra de Exteriores de México.
La secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, Christiana Figueres, confió en que en Cancún "se logre el sendero hacia un resultado firme y fiable".
Instó a los participantes a que obtengan "logros más eficaces", una tarea que consideró que "no es fácil pero sí viable".
Activistas de la Asociación Internacional Maestra Suprema Ching Hai Lut de China se manifiestan al paso de un camión militar hoy, lunes 29 de noviembre de 2010, frente a las instalaciones del Cancún Messe, sede de las organizaciones no gubernametales por el cambio climático, en el marco de la XVI Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP16), en Cancún (México). La COP16 reunirá desde hoy y hasta el 10 de diciembre próximo a unos 25.000 delegados y representantes de la sociedad civil de 194 países
Cancún sigue a la cita de Copenhague, celebrada en 2009, cuando sólo pudo alcanzarse un acuerdo de mínimos, que estableció el compromiso de buscar que la temperatura no aumente más de dos grados respecto a los niveles de 1900 sin fijar medidas ni plazos para ello.
En esta decimosexta edición, hay expectativas de que se logren avances en financiación a largo y corto plazo, reforestación, adaptación y transferencia de tecnologías.
Durante la primera semana de la Cumbre que hoy comienza, las negociaciones las dirigirán los delegados de los países participantes, que allanarán el camino para la fase de alto nivel, que comenzará el 7 de diciembre con la presencia de ministros y mandatarios.
Según la cancillería mexicana, han confirmado su asistencia una veintena de presidentes, entre ellos, el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa y el colombiano Juan Manuel Santos.
Por contra, portavoces de la Presidencia brasileña explicaron hoy que su mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, ha decidido cancelar su asistencia por "problemas de agenda". Estaba previsto que viajase junto a la presidenta electa, Dilma Rousseff, pero ésta tampoco irá por encontrarse inmersa en la conformación de su futuro gabinete.

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Medidas contra la deforestación pueden reducir en 80 por ciento la extinción de especies

Fecha de Publicación: 30/11/2010
Fuente: Yahoo Noticias
País/Región: Internacional


La extinción de unas 2.500 especies que habitan los bosques podría verse reducida en más de un 80 por ciento si se aprobará el mecanismo de reducción de emisiones de deforestación y degradación (REED+) que se debate en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático de Cancún (México).
Estas estimaciones se encuentran en un informe de los investigadores del instituto Conservation International (CI) difundido hoy durante la Cumbre del Clima que se desarrolla en México hasta el próximo 10 de diciembre.
"Si se contara con el financiamiento adecuado para apoyar la reducción de emisiones resultante de la deforestación" los índices de extinción de miles de especies de anfibios, aves y mamíferos que habitan los bosques podrían reducirse entre un 46 y un 80 por ciento en cinco años, dijeron los expertos.
Según el estudio, con un marco de financiación de REDD + de entre 28.000 a 31.000 millones de dólares, que constituiría un escenario de financiamiento completo, la reducción de los índices de extinción podría ser del 78 al 82 por ciento.
En un escenario de financiamiento mínimo, estimado entre 5.000 a 6.000 millones, la reducción de la extinción sería del 43 al 49 por ciento.
El estudio considera que las especies de bosques tropicales, que forman aproximadamente dos tercios de todas las especies terrestres conocidas, se encuentran cada vez más amenazadas por la deforestación ocasionada por la conversión de los suelos y la consecuente pérdida de hábitat.
Mientras tanto, se estima que el desbroce y la quema de los bosques tropicales contribuyen con alrededor del 15% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero responsables del cambio climático.
"Lo que esta investigación nos dice es que REDD+ puede ser una solución para la protección de nuestro clima y la preservación de la biodiversidad en la que todos salen ganando", dijo el científico Jonah Busch, autor principal del informe, y economista climático y forestal de Conservation International.
"Mayor financiamiento conducirá a mayores reducciones en la deforestación, mayor almacenamiento de carbono en los bosques, y mayores beneficios para la biodiversidad", añadió Busch, para quien "todos están entrelazados".
Para Will Turner, coautor del informe, REDD+ puede ser una parte importante de la solución a dos de los desafíos más grandes de la humanidad, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
"De ser adecuadamente financiado, REDD+ será una línea vital inmediata para la biodiversidad global de la que todos dependemos, y es una de las herramientas más fácilmente disponibles para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero", añadió Turner.
El documento concluye con un llamado a los participantes y observadores de las negociaciones climáticas en Cancún a que colaboren y aseguren que las negociaciones den como resultado un mecanismo REDD+ que sea completamente financiado, y diseñado para incentivar una amplia participación.

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Morales pedirá en Cancún crear una Corte de Justicia para el cambio Climático

Fecha de Publicación: 30/11/2010
Fuente: EFE
País/Región: Internacional


El presidente boliviano, Evo Morales, pedirá durante su asistencia a la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático la creación de una Corte Internacional de Justicia sobre Cambio Climático donde se puedan juzgar los delitos contra la naturaleza.
Así lo anunció en rueda de prensa el diplomático boliviano Pablo Solón, quien representa a su país en la XVI Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se desarrolla hasta el 10 de diciembre en el balneario mexicano de Cancún.
Solón confirmó la asistencia de Morales a la Cumbre del Clima, el próximo 9 de diciembre, donde además exigirá que se realice "una declaración universal por los derechos de la madre tierra".
La propuesta de crear un tribunal internacional responde a la necesidad de que los gobiernos "irresponsables con el cambio climático" deben ser merecedores "de una sanción y un juicio", explicó.
El funcionario alertó de que la irresponsabilidad de los gobiernos no solo va a provocar futuros genocidios sino también "el ecocidio", es decir, el crimen contra la naturaleza.
Solón advirtió además a aquellos países que están incumpliendo el Protoco de Kioto y emitiendo gases efecto invernadero por encima de sus compromisos que Bolivia podría "dar el paso legal" de demandarlos ante la Corte Penal Internacional.
Para restablecer el equilibrio del planeta, opinó que "lejos de ir hacia su monetización" tenemos que reconocer que la naturaleza tiene derechos que deben ser preservados.
También se quejó de que algunos países desarrollados firmantes del Protocolo de Kioto hayan anunciado que no apoyarán un segundo periodo de compromisos ya que en su opinión "tienen derecho a retirarse", pero mientras sean parte tienen que cumplirlo y avanzar hacia su continuación.
Solón expresó la preocupación de su país por la falta de avances en el incremento de ofertas de reducción de gases efecto invernadero (GEI) ya que se mantienen las mismas ofertas que el pasado año, con las cuales el aumento de la temperatura en el planeta superará los 4 grados.
A su juicio, en los países desarrollados en lugar de reducir las emisiones éstas se han incrementado entre un 7 y un 8 por ciento en relación a 1990.
Bolivia también se opone a los mecanismos que permitan a los países desarrollados comprar certificados, como bonos de carbono, en lugar de reducir sus emisiones.
Todo ello lo que plantea es que se seguirá tratando a la madre tierra como "mercancia u objeto de valor".
Para Bolivia, es fundamental que exista un segundo periodo del protocolo de Kioto, único tratado vinculante sobre reducción de emisiones que vence en 2012, y que para el país andino es imprescindible si se quiere garantizar un incremento de la temperatura del planeta por debajo de 1,5 grados.

COP 16 - Cumbre de Cancún - Primer Día




Arranca la Cumbre contra el cambio climático en Cancún

Fecha de Publicación: 29/11/2010
Fuente: Europa Press
País/Región: Internacional


Expertos e importantes personalidades en la lucha contra el cambio climático albergan pocas esperanzas de que la cumbre de Cancún que comienza este lunes desemboque en la firma de un acuerdo satisfactorio tras el fracaso del encuentro previo en Copenhague.
Pero frente a las exageradas expectativas del encuentro celebrado el pasado mes de diciembre en el país nórdico, muchos analistas anticipan que, gracias al bajo perfil del encuentro en la ciudad mexicana, es posible que exista el suficiente margen de maniobra para sentar las bases de un futuro tratado sobre la protección del medio ambiente, que por fin sustituya de manera efectiva al alcanzado en Kioto.
"Cancún me deprime un poco", lamenta no obstante el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, uno de los más acérrimos proponentes de la lucha contra el cambio climático, un problema que, a su juicio, "no sólo no desaparece, sino que cada vez va a peor". En este sentido, los datos revelados este sábado por la Organización Meteorológica Mundial son claros: los niveles de concentración en la atmósfera de los gases causantes del efecto invernadero han alcanzado su nivel más alto desde el inicio de la Revolución Industrial.
En 2010, una inusual ola de calor procedente del norte ha motivado que Rusia cancele sus exportaciones de grano. Se trata del segundo principal exportador del mundo, y esta decisión ha terminado elevando los precios de alimentos básicos como el pan en Asia Central. "No se trata sólo de un problema medioambiental", apunta el director de la consultora Kinesis, Nick Rowley. "Es un problema que afecta a nuestra capacidad para alimentar al mundo".
Por ello, Naciones Unidas espera que en la cumbre de Cancún se consiga, por lo menos, cierto impulso, porque "de lo contrario la gente va a perder la fe en el sistema", según considera el director del Panel de la ONU sobre Cambio Climático, Rajendra Prachauri.
Los participantes perciben a Cancún como un encuentro de transición entre Copenhague y el que se teme podría ser la reunión "definitiva" sobre cambio climático: Durban, concebida como la última oportunidad para entablar una estrategia común para la protección del medioambiente. Si fracasa la reunión de diciembre de 2011 en Sudáfrica, es posible que los países comiencen a desarrollar estrategias unilaterales, bilaterales como mucho, y sin ningún tipo de consenso internacional. Lo que tampoco tiene por qué ser del todo perjudicial, según los expertos.
El año pasado, por poner un ejemplo, China comenzó a contemplar la posibilidad de desarrollar un marco legislativo propio en la lucha contra el cambio climático; y este año, Noruega ha prometido a Indonesia unos 1.000 millones de dólares a cambio de detener las emisiones contaminantes producida por la tala de árboles en el país asiático.
Rowley entiende que este nuevo modelo podría convivir perfectamente con una estrategia internacional común. "Estas acciones bilaterales podrían servir de información sobre cómo calibrar y diseñar una respuesta global adecuada", indicó a la cadena australiana ABC News. "Así es como lo veo yo. No es una cosa u otra. Pueden ser ambas".
No obstante, hay expertos que defienden una estrategia colectiva como única solución viable. "Necesitamos un proceso multilateral para establecer reglas comunes a la hora de informar sobre las emisiones de gases contaminantes, porque de lo contrario habrá países que tomarán las decisiones equivocadas", opinó el director ejecutivo de Climate Analytics, Bill Hare.
"Necesitamos un sistema multilateral. Es la única forma de contar con la ambición necesaria para reducir las emisiones a la velocidad suficiente", opinó. Hare, además, se teme que el fracaso de Cancún pueda desembocar en la "desintegración" definitiva de las conversaciones. "Es una posibilidad", reconoce. "Las razones son complicadas, pero desde mi punto de vista, se trata de un conflicto entre Estados Unidos y China".
Es la misma cuestión que lleva años sobre la mesa. China y el resto de economías emergentes sólo asumirán el coste de reducción de emisiones si ven que Estados Unidos lo hace primero. Ambos gigantes volvieron a colisionar el mes pasado en Tianjin: Pekín responsabilizó a Washington de incumplir sus responsabilidades mientras los estadounidenses criticaban la negativa del país asiático a permitir que su producción de carbón fuera supervisada por observadores internacionales independientes.
De igual modo, China y el resto de países "básicos" (India, Sudáfrica, Brasil) exigen objetivos legalmente vinculantes que Estados Unidos no está dispuesto admitir. No obstante, se ha logrado reducir estos objetivos a seis aspectos fundamentales para facilitar las negociaciones: estrategia común, adaptación, economía climática, transferencia tecnológica, la reducción de las emisiones procedentes de la deforestación y de la degradación, y objetivos en la reducción de emisiones más allá de 2012.
Pero a pesar del pesimismo reinante, el enviado especial del Banco Mundial para el cambio climático, Andrew Steer, percibe un "mar de cambios" en el comportamiento de los países en desarrollo sobre la importancia de reducir el calentamiento global a través de un cambio en su políticas energéticas.
Steer recuerda que en 1990 sólo un 10 por ciento de las naciones en desarrollo consideraban el cambio climático como un pilar básico de desarrollo. En los últimos dos años, esta cifra ha aumentado al 80 por ciento.
Además, ONG como WWF han emitido informes de alabanzas sobre la predisposición de países como China, India, Sudáfrica y Brasil a la hora de combatir el calentamiento global. Es posible que estas políticas cristalicen en Durban, el próximo mes de diciembre, para poner estos compromisos definitivamente por escrito.

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La ONU urge a adoptar mayores compromisos en la lucha contra el calentamiento global

Fecha de Publicación: 29/11/2010
Fuente: EFE
País/Región: Internacional


La ONU urgió hoy a los 194 países participantes en la XVI Conferencia de las Partes de ese organismo sobre Cambio Climático (COP16) a adoptar nuevos y más firmes compromisos en la lucha contra el calentamiento global, especialmente en áreas como la financiación del Protocolo de Kioto.
"Es urgente porque los más pobres necesitan asistencia previsible y suficiente para hacer frente a un problema que ellos no causaron", señaló en la inauguración de la COP16 la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climatico (CMNUCC), la costarricense Christiana Figueres.
Figueres explicó que el sentido de urgencia provenía también de la Organización Internacional de Meteorología (OIM), que estima que las concentraciones de gases causantes del calentamiento global (GEI) han alcanzado hoy un nivel muy alto.
Figueres consideró, además, que el "proceso multilateral" que encabeza la ONU "necesita seguir siendo un canal de confianza" para los países que participan en él desde que la CMNUCC fue lanzada en 1992.
La alta funcionaria internacional evocó a la diosa maya Ixchel, la de "la razón", "la creatividad" y el arte de hacer tapices, y pidió a los asistentes que en los próximos días traten de alcanzar compromisos en los asuntos más difíciles y "politizados".
Éstos tienen que ver con los posibles compromisos en torno a una segunda fase del Protocolo de Kioto, el único tratado internacional vinculante con metas de mitigación, que concluye en 2012.
El Protocolo de Kioto es un tratado por el que 37 países industrializados y la Unión Europea se comprometieron a reducir sus emisiones de CO2 en una media del 5% con respecto a 1990 entre 2008 y 2012.
A día de hoy dicho tratado nada más compromete a algunos países desarrollados, y con otro conjunto de medidas que se negocian dentro de lo que se denomina Acción Cooperativa de Largo Plazo (LCA, siglas en inglés).
Éstas abarcan cuestiones como el modo de concretar los compromisos de reducciones alcanzados en el ultimo año, entre el que destaca el de EE.UU. de recortar sus emisiones un 17% respecto a los niveles de 2005, y qué mecanismos crear para movilizar fondos de largo plazo de los países más avanzados a los menos desarrollados.
Figueres se congratuló de los compromisos alcanzados por algunas de las partes (países) de la CMNUCC en los últimos doce meses en financiación rápida, que a día de hoy totaliza 28.000 millones de dólares.
La representante de la ONU pidió completar y mantener un proceso de asignación de los mismos que sea transparente.
Finalmente, Figueres agradeció a México el "tremendo esfuerzo realizado en la organización de esta conferencia en esta espectacular ciudad de Cancún", ubicada en el Caribe mexicano y localizada unos 1.200 kilómetros al este de la capital del país.
"Su liderazgo abierto y transparente en este proceso ha sido realmente ejemplar", agregó la representante de la ONU, quien guía las negociaciones que hasta el 10 de diciembre se celebrarán en Cancún.

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Cambio climático, ¿un tema devaluado?

Fecha de Publicación: 29/11/2010
Fuente: BBC
País/Región: Internacional


Este lunes comienza en Cancún la primera gran cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático desde la conferencia de Copenhague en 2009.
El encuentro en México tiene lugar entre indicios de que no sólo ha caído el interés de gobiernos y medios de prensa en el tema, sino que ha disminuido la confianza del público en algunos países respecto de los informes científicos.
¡Cómo pueden cambiar las cosas en solo un año! Antes de Copenhague, llamada por algunos "Hopenhagen" o cumbre de la esperanza, había gran entusiasmo y anticipación de que se lograría un acuerdo sobre la reducción de emisión de gases de efecto invernadero.
En contraste, en Cancún hay bajas expectativas. El presidente de México, Felipe Calderon, así como la jefa de la Convención del Clima de la ONU, la costarricense Christiana Figueres, y la mayoría de los delegados occidentales, afirman que es poco probable que se logre un gran avance en la cumbre. Hablan solamente de pequeños pasos, de progresos incrementales.
Algunos observadores ya han apodado a Cancún de "Cancan’t", la cumbre del "no puedo".
Esa es una de las razones por las que muy pocos mandatarios fuera de América Latina y el Caribe viajaran a México.
A Copenhague asistieron 120 jefes de Estado, incluyendo los presidente Barack Obama de Estados Unidos y Hu Jintao de China, líderes de las naciones que más emiten gases de invernadero.
La Cancilleria mexicana dijo que esperan la llegada de cerca de 20 jefes de Estado a Cancún. De éstos, seis son de América Latina –Lula de Brasil, Hugo Chávez de Venezuela, Juan Manuel Santos de Colombia, Alvaro Colom de Guatemala, Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador.

Adiós al circo mediático
Los medios también parecen haber perdido interés. Copenhage fue un verdadero circo mediático, con la presencia de cerca de 4.000 periodistas de 119 paises, probablemente un récord para eventos políticos internacionales.
Y no hablamos sólo de prensa de los países industrializados. Unos 600 profesionales de los medios viajaron a Dinamarca desde países en desarrollo.
Brasil y China enviaron 100 o más periodistas cada uno. Había un total de 172 representantes de medios latinoamericanos de 17 países.
Cancún, en cambio, atrae la mitad de periodistas que Copenhague. Cerca de 2000 se registraron según la ONU, y muchos sólo llegarán para los últimos días de la cumbre, que finaliza el 10 de diciembre.
Los principales periódicos de Estados Unidos, como el Washington Post y el New York Times tienen una presencia reducida en comparación a 2009.
La cobertura sobre cambio climático a nivel mundial alcanzó su punto máximo en Copenhague. Pero desde entonces, ha bajado a los niveles de 2007.
Esto se debe en parte a que el cambio climático ya no ocupa el mismo lugar en la agenda política de muchos países en Occidente.
En Estados Unidos, por ejemplo, la propuesta de Obama de una nueva ley para reducir las emisiones está prácticamente paralizada.

"Climategate"
A pesar de esta aparente falta de interés, los últimos 12 meses desde Copenhague han sido agitados.
Ha sido un año difícil para los científicos del clima. El primer golpe vino con la publicación por hackers de mas de 1.000 correos electrónicos de la Universidad de East Anglia en el Reino Unido. Inicialmente, los mensajes parecieron indicar que los científicos manipulaban los datos o intentaban bloquear la publicación de opiniones por parte de escépticos.
El "Climategate", como se conoció a ese incidente, fue seguido luego por el llamado "Himalayagate", cuando se dio a conocer que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) había cometido una equivocación al afirmar en su influyente informe de 2007 que los glaciares del Himalaya podían desparecer para 2035.
El IPCC admitió su error. Y en cuanto a los mensajes de la Universidad de East Anglia, tres investigaciones separadas exoneraron a los científicos de las acusaciones de suprimir información, aunque fueron criticados por no haber sido "mas abiertos".

Falta de confianza en Europa y EE.UU.
Lo cierto es que ninguna de las investigaciones encontró en los correos electrónicos ninguna evidencia que cuestionara las afirmaciones científicas básicas de los informes del IPCC.
Pero el daño en la imagen ya estaba hecho y los expertos en cambio climático han pasado gran parte del año debiendo defender sus conclusiones. En el Reino Unido, por ejemplo, un sondeo de la consultora YouGov en diciembre de 2009 indica que sólo el 41% de los encuestados confía en lo que afirman los científicos del clima.
"Desde entonces, ninguno de los sondeos muestra que haya mejorado la confianza del público, aún despues de que se publicaran los resultados de las tres investigaciones", señala Bob Ward, del equipo de expertos que trabaja con Nick Stern, autor del llamado Informe Stern en 2006, que por primera vez estima el impacto del cambio climático en la economía mundial.
"Lo que tenemos no es una crisis en la ciencia del cambio climático, sino una crisis en la confianza del público en los científicos", dijo Ward a BBC Mundo.
Los sondeos indican que "Climategate" también es una de la razones que explica por qué cayeron en Estados Unidos la confianza en los científicos y la creencia de que el calentamiento global es producto de la actividad humana.

Colombia y Ecuador, los más preocupados
En los países en desarrollo, "Climategate" recibió mucha menos cobertura en la prensa y rara vez se escuchan voces escépticas. Hay evidencia de que en estos paises la preocupación por el cambio climatico se mantiene o incluso está aumentando.
En China, por ejemplo, un sondeo reciente de la consultora Synovate indica que el 58% de los encuestados estaba "muy preocupado" por el cambio climático, más del doble del porcentaje en un sondeo similar en 2007. El promedio de personas preocupadas en sondeos de 18 países fue de 30%.
La misma encuesta muestra el nivel más alto de interés en dos países latinoamericanos, Colombia y Ecuador, con el porcentaje superior de personas que dicen estar "muy preocupadas" por el cambio climático (69% y 59% respectivamente).

"El planeta se está calentando"
Los científicos más reconocidos a nivel internacional afirman que nada ha cambiado desde Copenhague en cuanto a la ciencia esencial.
"En el ultimo año, una serie de comisiones, revisiones y nuevos informes han reafirmado la integridad básica de la ciencia contenida en los informes del IPCC", le dijo a BBC Mundo la Profesora Diana Liverman, de la Universidad de Arizona.
"Estos informes confirman el mensaje de que el clima del planeta se está calentando y que ello se debe en gran medida a la actividad humana", concluyó.

Crean nave para destruir la basura espacial

Rusia: construyen una nave nuclear para destruir la basura espacial

Fecha de Publicación: 29/11/2010
Fuente: ADN
País/Región: Internacional - Rusia


Centenares de viejos satélites explotarán en la atmósfera o caerán sobre el océano.
Rusia acaba de anunciar que se dispone a invertir 2.000 millones de dólares en un programa destinado a "limpiar" la basura espacial que envuelve nuestro planeta. O por lo menos una buena parte de ella. Lo hará con una nave de propulsión nuclear que "empujará" unos 600 viejos satélites, sacándoles de su órbita y obligándoles a caer de nuevo a la Tierra. Los que no se quemen en la atmósfera caerán al mar.
El ambicioso proyecto fue revelado por la corporación espacial rusa Energía, que tiene previsto que la nave esté construida y probada en 2020, para entrar en servicio no más tarde de 2023. Según la compañía, la vida útil de este "basurero espacial" será de unos quince años. "La corporación ha prometido limpiar el espacio en diez años, recolectando cerca de 600 satélites en desuso de sus órbitas geosincrónicas y hundiéndolos en el océano", ha asegurado Victor Sinyavsky, portavoz de la empresa rusa.

Interceptor de asteroides
La empresa también aseguró que está trabajando en un "interceptor espacial" que sería capaz de eliminar cualquier objeto peligroso (cometas y asteroides) procedente de los confines del Sistema Solar y que estuviera en ruta de colisión con la Tierra.
El aumento continuo de chatarra en el espacio ya inutilizó numerosas órbitas, demasiado peligrosas, debido a los cascos de antiguos satélites, como para colocar en ella nuevos ingenios. Por no hablar del creciente peligro de colisiones, como la sucedida en 2009 entre un viejo satélite ruso, ya en desuso, y otro norteamericano de la red de telecomunicaciones Iridium.

Mañana arranca la COP16 - Cumbre de Cancún




5 claves para entender la Cumbre de Cancún

Fecha de Publicación: 28/11/2010
Fuente: BBC
País/Región: Internacional


El próximo lunes comienza en Cancún, México, una cumbre internacional que espera dar pasos al frente para combatir al cambio climático.
El encuentro anterior en Copenhague en 2009 se caracterizó por duros roces diplomáticos, pero decepcionó a muchos por la falta de resultados concretos.
Científicos, ecologistas y representantes gubernamentales consultados por BBC Mundo reconocen que la ciudad del caribe mexicano no verá un gran acuerdo vinculante entre los participantes, pero sí puede haber avances en temas cruciales para América Latina.
Conozca cuáles serán los temas más importantes durante la llamada COP16.

Cancún no será Kyoto
Según la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó el año pasado niveles récord, hasta un 38% más que a comienzos de la era industrial.
El Programa de Medio Ambiente de la ONU advierte además que las promesas de reducción de emisiones hechas por los países participantes en la Cumbre de Copenhague de 2009 no servirán para limitar el calentamiento global a 2°C, como pretenden.
Y sin embargo parece darse por hecho que Cancún no servirá para sustituir al Tratado de Kyoto para limitar la emisión de gases causantes de efecto invernadero. El anfitrión de la cumbre, el presidente mexicano Felipe Calderón, advirtió que se han de "moderar las expectativas" en torno a un acuerdo global.
"Los países acudieron a Copenhague a firmar un acuerdo sin estar preparados para ello. Ahora son más realistas, sabemos que no habrá un acuerdo global vinculante porque los enfrentamientos entre ciertos países (China y Estados Unidos) siguen estando, pero sí puede haber consensos en otros temas", asegura la investigadora de la Universidad Autónoma de México (UNAM) Ana Cecilia Conde.

Salvar los bosques
Las esperanzas están puestas en un acuerdo global para frenar la deforestación, causante del 20% de las emisiones de gases. A priori se podría lograr un consenso entre Occidente y las naciones en vías de desarrollo.
De Cancún podría salir un pacto para poner en marcha el plan de Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación (conocido como REDD+), un sistema por el cual las naciones ricas pagan a los estados en desarrollo para que conserven sus bosques.
"Ya que no hay disposición para que los países corten las emisiones de la industria, al menos logremos que protejan sus bosques, los grandes sumideros de carbono en el mundo", asegura Conde, quien forma parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Cuestión de dinero
En diciembre de 2009, la cumbre de Copenhague terminó con la promesa de aportar US$30.000 millones para ayudar a los países en desarrollo a mitigar los efectos del cambio climático.
México podría ser el lugar donde se concrete de dónde saldrá el dinero para el llamado Fondo Global para el Clima (o Fondo Verde), cómo se entregará y quiénes serán los países beneficiarios.
Aunque para ello los donantes tendrán que convencer a algunas delegaciones, como la boliviana, que consideran insuficiente el monto acordado. También algunos organismos de la ONU han expresado que esos US$30.000 millones suponen la mitad del dinero que les haría falta a los países en desarrollo para mitigar los efectos del calentamiento global.
Otro de los temas a debate será el referente a la transferencia de tecnología de países ricos a naciones en desarrollo.
La esperanza de muchos activistas es que los países más contaminantes puedan encontrar incentivos para abandonar las industrias sucias si cuentan con la tecnología adecuada para desarrollar fuentes de energías limpias e investigación.

¿Quién supervisará?
Estos acuerdos no podrán implementarse de manera eficiente si no se concretan medidas de supervisión y verificación, según Jorge Gastelumendi, asesor en política climática de la organización no gubernamental The Nature Conservancy.
Uno de los principales desafíos para los negociadores será convencer a China, preocupada por la posibilidad de que los acuerdos puedan resentir su crecimiento económico, para que permita que sus programas de reducción de emisiones sean monitoreados por organismos internacionales.
Mientras países como Estados Unidos reclaman a China más transparencia, Pekín exige que el dinero prometido empiece a fluir y existan mayores controles sobre las propuestas de financiación hechas por los países desarrollados.

Tiempo de diplomacia
La cumbre de 2009 acabó con encendidos debates, enfados y reproches. Una de las esperanzas de Cancún es que la comunidad internacional pueda "limar asperezas" y evitar choques como los de Copenhague.
"Allí se perdió la confianza en el proceso multilateral, pero también se perdió confianza entre las partes", asegura Jorge Gastelumendi, de TNC. "Por suerte se ha avanzado bastante a lo largo de este año", añade.
"La polarización de las discusiones no beneficia a nadie, tenemos que encontrar espacios donde podamos identificar convergencias", coincide Luis Alfonso de Alba, representante del gobierno mexicano en la Cumbre.
"El ambiente con que llegamos a Cancún no está caracterizado por esas polarizaciones, hemos logrado rescatar primero la confianza de los estados partes, en el proceso (de consultas entre los países) y en las Naciones Unidas como la única vía que que puede dar resultado", asegura.
Sin embargo, el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso estadounidense tras el avance republicano en las elecciones de noviembre podría modificar la postura de Washington.
Algunos activistas tienen la mirada puesta en EE.UU., el segundo emisor de gases contaminantes del mundo, y en cuál será su posición ahora que su Senado parece todavía más lejos que antes de ratificar un tratado climático que salga de la ONU.
En cualquier caso, Cancún puede servir también como escenario para preparar el terreno a la cumbre de Sudáfrica de 2011. Ecologistas, científicos y gobiernos confían en que la reunión de México sirva para generar el impulso necesario para firmar en consenso un tratado vinculante legalmente en la COP17.

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La COP16, en la encrucijada de la planeación del desarrollo

Fecha de Publicación: 28/11/2010
Fuente: La Jornada
País/Región: Internacional


“…Lo que está en juego es la capacidad de la civilización humana para modificar drásticamente sus patrones dominantes de consumo y producción, cosa íntimamente vinculada al paradigma occidental dominante de ‘progreso’ y de ‘bienestar’…”
A fin de cumplir el objetivo último de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático [CMNUCC], que consiste en «lograr […] la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático» —artículo 2 de la Convención—, el Protocolo de Kioto [PK] en su Anexo B obliga a los países desarrollados a reducir 5.2 por ciento sus emisiones de gases de efecto invernadero [GEI], respecto de sus emisiones en 1990, con fecha límite un primer periodo de cumplimiento 2008-2012.
¿Por qué los países desarrollados? Porque como el problema inicia con la revolución industrial, los países que primero iniciaron sus procesos de industrialización son los mayores responsables históricos del cambio climático antropogénico [enlistados en el Anexo 1 de la CMNUCC y en el Anexo B del PK]. Los datos históricos globales [http://cait.wri.org] para el periodo comprendido entre 1850 y 2005 arrojan un gran total de 1.138 billones de toneladas de GEI emitidos, de las cuales los países Anexo 1 – B han contribuido con el 75.3 por ciento, y los países en desarrollo con el 24.7 por ciento.
Pero más allá de las responsabilidades históricas, para cumplir el objetivo último de la CMNUCC se requiere un segundo periodo de cumplimiento en el cual no solamente los países desarrollados, sino también los países en desarrollo, inicien, mantengan e incrementen los esfuerzos de reducción de emisiones de GEI hacia el largo plazo. Esto es lo que estuvo en juego en Copenhague y lo estará en Cancún.
Ya desde mediados de la última década del siglo XX los países en desarrollo contribuían con más del 50 por ciento de las emisiones globales. Los más recientes datos de todos los GEI [http://cait.wri.org] indican que, en 2005, de un total global de 44 mil 130 millones de toneladas de emisiones de GEI, los países Anexo 1 contribuyen con el 43.6 por ciento, en tanto que los países en desarrollo contribuyen con el 56.4 por ciento restante.
Los datos de 2005 indican que los diez más malos de la película, calibrados en millones de toneladas de emisiones de GEI, son: China, con 7,218 [16.4%]; Estados Unidos, con 6,948 [15.7%]; Unión Europea, 5,333 [12.1%]; Brasil, 2,856 [6.5%]; Indonesia, 2,045 [4.6%]; Federación Rusa, 2,021 [4.6%]; India, 1,877 [4.3%]; Japón, 1,397 [3.2%]; Alemania, 1,003 [2.3%]; y Canadá, 808 [1.8%]. Pegadito, en undécimo lugar, México contribuyó con 694 [1.6%]. Consideradas solamente emisiones de CO2 por deforestación, los campeones son Brasil, con 1,830 millones de toneladas, e Indonesia, con 1,459. En ese mismo año, la pérdida global registrada de carbono forestal fue de 5,376 millones de toneladas, el 12.2 por ciento de las emisiones globales, para lo cual los países en desarrollo contribuyeron con casi todo: el 11.3 por ciento.
Habida cuenta que la biosfera tiene una capacidad de captura, fluctuante en el tiempo, de alrededor de 15 mil millones de toneladas anuales, el exceso de carbono en la atmósfera terrestre claramente se debe a las actividades humanas. Homo sapiens ha roto el equilibrio biogeoquímico del carbono en la biosfera que lo hizo nacer y lo ha sustentado hasta ahora.
Todas las actividades humanas contribuyen a las emisiones de GEI. La mayor es la generación y uso de energía, con casi el 67 por ciento de las emisiones totales, por explotación de yacimientos fósiles, transporte y almacenamiento de combustibles, generación de electricidad con base en petróleo y carbón, y quema de combustibles fósiles para todo tipo de transporte [carga y pasajeros], maquinaria e industria. En segundo lugar las emisiones de metano y óxido nitroso de la producción agrícola [fertilizantes, arroz] y pecuaria [fermentación entérica, excretas animales], con alrededor del 14 por ciento; en tercero el cambio de uso de suelo, con el 12 por ciento, porque por deforestación se destruye la cobertura vegetal original y el carbono almacenado se vierte a la atmósfera; en cuarto algunos procesos industriales, con poco más del 4 por ciento, particularmente por producción de cemento y uso de solventes y refrigerantes; y en quinto la generación de desechos, residuos sólidos urbanos y aguas usadas, con poco más del 3 por ciento.
Las emisiones de GEI debidas a las actividades humanas comenzaron con la revolución industrial y tomaron ruta exponencial de crecimiento durante el siglo XX, particularmente después de la segunda guerra mundial. El uso intensivo del carbón, primero, y del petróleo y sus derivados, después, junto con la destrucción de la cobertura vegetal original, convirtieron al Homo sapiens en una fuerza geológica que rompió el equilibrio previo del ciclo biogeoquímico del carbono. Lo que tomó 320 millones de años [del Carbonífero a la fecha] a procesos geológicos para capturar carbono en el subsuelo y transformarlo en petróleo [biomasa fósil], al ser humano le tomó solamente 300 años quemarlo [la fracción accesible] y regresarlo a la atmósfera bajo la forma de CO2. El resultado está a la vista: Homo sapiens se convirtió en fuerza geológica capaz de modificar el clima planetario. Datos a partir de núcleos de hielos de Groenlandia, Siberia y Antártica, indican que durante los últimos 1.3 millones de años las concentraciones de CO2 en la atmósfera terrestre fluctuaron entre 180 y 285 partes por millón [ppm, es decir, por cada millón de moléculas de aire]; el ser humano las ha incrementado a 390. Y la carrera continúa en ascenso; datos preliminares para el fin de esta década indican que las emisiones globales estarían en el umbral de ¡50 mil millones de toneladas!
Pero solamente los países miembros de la Unión Europea [UE] han empezado a asumir las responsabilidades que como industrializados les reconoce la CMNUCC, ya que le han puesto precio al carbono [hasta 80 euros por tonelada en exceso] y actualmente les resulta monetariamente preferible no exceder los límites de emisiones que el PK establece para ellos. Aparentemente, la UE se ha hecho una apuesta estratégica a fin de llegar el primero a la nueva era tecnológica [lo que le permitirá vender know how en el futuro], así como a prevenir su seguridad ante las presiones migratorias que lo agobian, y que se incrementarán en el futuro cuando la población global pase de casi 7 mil millones de habitantes hoy día, a alrededor de 9 mil 500 millones en 2050. En cambio, otros países del Anexo 1 y B no han honrado sus compromisos satisfactoriamente: Australia, Canadá y Japón se han quedado cortos; en tanto que los Estados Unidos de América [EUA] de plano se hicieron a un lado y ni siquiera ratificaron el PK.
Lo que está en juego es la capacidad de la civilización humana para modificar drásticamente sus patrones dominantes de consumo y producción, cosa íntimamente vinculada al paradigma occidental dominante de «progreso» y de «bienestar».
Colapsos civilizatorios han ocurrido debido justamente a la incapacidad de algunas sociedades para modificar, a tiempo, sus valores culturales dominantes. El ejemplo más paradigmático es la Isla de Pascua [Jared Diamond dixit en «Colapso: ¿por qué unas civilizaciones perduran y otras desaparecen?»]. Esta isla, situada en la Polinesia en medio del Pacífico, a 3 mil 526 kilómetros de la costa más cercana en América del Sur, habitada por la sociedad rapanui llegó a tener una población de alrededor de 30 mil habitantes durante su época de apogeo, pero sufrió una crisis de sobrepoblación durante los siglos XV a XVII, y destruyó sus bosques porque no supo modificar sus valores culturales que le impelían a construir uno tras otro [cerca de un millar] de «moái», grandes estatuas en las que representaban a sus ancestros para asegurar la primacía de cada clan. Cuando los españoles llegaron en 1770 encontraron una población diezmada y atrapada en el canibalismo.
Hoy día, el planeta se nos hizo pequeño como si fuera una sola gran isla, la nueva «aldea global» en la que habitamos todos los seres humanos. En el curso de nuestra historia hemos destruido o transformado la mitad de la cobertura vegetal original. El problema es que no parecemos ser capaces de modificar nuestros valores culturales preventivamente, no obstante hoy sepamos que hemos configurado las piezas para un colapso global en el curso de este siglo debido a la pérdida de biodiversidad, destrucción forestal, pérdida de suelos fértiles, balance energético y biogeoquímico deficitario en la producción de alimentos, y cambio climático que agudizará todo lo anterior. Algo así como un síndrome «isla de Pascua», pero a escala planetaria.
Esto es lo que está en juego en la COP16 de la CMNUCC en Cancún [http://unfccc.int/], a realizarse del 29 de noviembre al 10 de diciembre del año en curso: que la comunidad internacional decida, multilateralmente, dar un golpe de timón definitivo. Pero, ¿cómo construir cauces de solución para esta complejísima situación cuando padecemos, además de pobreza extrema, marginalidad social e ingobernabilidad, la inexistencia de verdaderas capacidades de ordenamiento territorial y planeación estratégica? ¿Cómo migrar a fuentes alternas de energía, bajas o neutras en carbono, cuando somos adictos al petróleo y el carbón? ¿Cómo construir equidad cuando lo que mueve al mundo es la acumulación de riquezas en manos de unos cuantos privilegiados?
Nada de fondo logró acordarse en la COP15 [décimo quinta Conferencia de las Partes] de la CMNUCC [Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático]. Sin embargo, el denominado «Acuerdo de Copenhague» logró, en los últimos minutos de la Conferencia, un principio optimista de acuerdo global porque involucró a los dos principales emisores de GEI del planeta: los Estados Unidos y China. Está muy claro que, mientras estos dos gigantes económicos y monstruos emisores de GEI, no asuman sus responsabilidades internacionales de reducir el crecimiento de sus emisiones, los esfuerzos del resto del mundo serán infructuosos para frenar el calentamiento global. Ahora, en la COP16, no hay suficientes indicios de que puedan lograrse acuerdos significativos, excepto quizás, y muy optimistamente, un cauce para crear un instrumento global de valoración económica de los bosques que frene la deforestación: el denominado REDD+ [Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal, con el plus por la conservación de servicios ambientales de los ecosistemas forestales, es decir biodiversidad, suelos fértiles, controles hídricos, y almacenamiento de carbono].
México, por iniciativa del presidente Calderón, obtuvo ser la sede de la COP16 de cambio climático, cosa que sonaba muy bien como oportunidad para que el país realizara un ejercicio de reflexión profunda acerca de sus opciones de desarrollo, íntimamente vinculadas al uso del petróleo y la necesaria y urgente migración a fuentes alternas de energía y hacia una economía baja en carbono.
Sin embargo, los grandes decidores de políticas, particularmente de los sectores energía, agricultura, alimentación, transportes e industria, no asumieron sus responsabilidades a la altura de las circunstancias. Tenemos, sí, un Programa Especial de Cambio Climático 2009 – 2012 [PECC] que permitirá a México reducir hasta 51 millones de toneladas en 2012 respecto de su escenario tendencial, pero que en su mayor parte son simplemente efecto de la contabilidad [porque, al menos, estos sectores empezaron a aprender a contabilizar sus emisiones de GEI]. Sin embargo, no apareció un sólo cambio importante en las políticas macroeconómicas y sectoriales que conduzca a una ruta de cambio, en serio, a largo plazo.
Pero no todo es reducción de emisiones de GEI. En realidad, lo más importante es la adaptación, asunto que las sucesivas COP han dejado persistentemente en condición marginal. Entre sus metas, el PECC plantea, para a más tardar 2012: un primer inventario de costos de adaptación para cada uno de los principales sectores económicos; una propuesta integral correctiva a los instrumentos de política pública para evitar que continúen incrementando la vulnerabilidad sectorial y regional; un primer Atlas Nacional de Vulnerabilidad ante los impactos adversos previsibles del calentamiento global; una propuesta para el fortalecimiento del Sistema Nacional de Protección Civil [Sinaproc], desarrollado alrededor de un eje de gestión integral de riesgo; y, quizás lo más significativo, una propuesta de adecuación del sistema nacional de planeación que incluya previsiones de ordenamiento territorial.
No se conocen avances, en ninguno de estos casos, por parte de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático [CICC] que, parece, sólo tuvo una sola y tardía reunión este año de COP16. La Semarnat, que ocupa la presidencia permanente de la CICC, y la Subsecretaría de Planeación y Política Ambiental, que funge como secretariado técnico a través de su Dirección General de Cambio Climático, sólo han dado muestras de temor e incapacidad política para orientar, conducir y liderar el proceso.
No contamos con un verdadero sistema de planeación, no tenemos capacidades de ordenamiento territorial a fondo, continúa el avance de la frontera agropecuaria en contra de la vegetación primaria y se incrementa la pobreza y la marginación en las ciudades y el campo. Nada indica que hayamos sabido aprovechar ser anfitriones y presidencia de este magno evento internacional para palanquear la modificación de las políticas públicas que, en México, mantienen el estatus quo y acrecientan la velocidad de deterioro del medio ambiente y del bienestar de la gran mayoría de los mexicanos.

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México, anfitrión a partir de mañana de la Cumbre del Cambio Climático

Fecha de Publicación: 28/11/2010
Fuente: EFE
País/Región: Internacional


México acogerá en el balneario de Cancún a partir de mañana y hasta el próximo 10 de diciembre la XVI Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP16), que pretende adoptar medidas para luchar contra el calentamiento global del planeta tras el fracaso del anterior encuentro en Copenhague.
La Cumbre, a la que se prevé asistan 25.000 personas, entre ellas delegados de 194 países, comenzará mañana con un discurso de bienvenida del presidente mexicano, Felipe Calderón.
La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, presidirá los trabajos de esta conferencia a la que además asisten organizaciones civiles y sociales, funcionarios de la ONU y dos millares de periodistas.
Tras el fracaso de la anterior Cumbre, realizada el pasado año en Copenhague, donde no se logró un acuerdo vinculante sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), los negociadores tampoco creen factible alcanzar ese consenso en Cancún.
Por ello hay pocas expectativas de poder fijar un segundo periodo de compromisos del protocolo de Kioto, único acuerdo vinculante hasta la fecha sobre reducción de emisiones, que vence en 2012.
Sin embargo, los países participantes son optimistas respecto a la posibilidad de lograr acuerdos en reforestación, adaptación, financiación y transferencia de tecnologías.
Calderón aseguró que en Cancún se tomarán "decisiones sin precedentes" y acuerdos "inéditos" contra el cambio climático pese a descartar un acuerdo global y vinculante.
Uno de los temas en el que hay más consenso es el de implementar mecanismos para reducir las emisiones de deforestación y degradación de bosques (REDD+ por sus siglas en inglés) que se calculan son el 20 % de las emisiones globales de efecto invernadero.
También podría salir de Cancún una decisión sobre cómo van a fluir los fondos de arranque rápido (fast track) para países en desarrollo por importe de 30.000 millones de dólares para el periodo 2010-2012 que fueron comprometidos en Copenhague.
La canciller mexicana, Patricia Espinosa, dijo en una reciente entrevista con Efe que su país confía en que en la Cumbre se acuerde el mecanismo de financiación a largo plazo conocido como "fondo verde", que en Copenhague quedó establecido en 100.000 millones anuales a partir del año 2020.
A Cancún han confirmado su asistencia una veintena de mandatarios, entre ellos varios latinoamericanos como el brasileño, Inacio Lula Da Silva, el venezolano, Hugo Chávez, el boliviano, Evo Morales y el ecuatoriano, Rafael Correa.
También asistirán los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, de Guatemala, Alvaro Colom, y de Costa Rica, Laura Chinchilla.
Los mandatarios y ministros de Exteriores y Medio Ambiente comenzarán a llegar a Cancún a partir del día 6 de diciembre, un día antes de que empiece la reunión de la fase de alto nivel que concluirá el 10 de diciembre.
El gobierno mexicano ha instalado la sede de la COP16 en un área alejada de la llamada Zona Hotelera de Cancún, en una larga franja de playa.
El evento se realizará entre dos inmuebles, el recién construido Centro de Exposiciones Cancunmesse y el Hotel Moon Palace, un complejo turístico de lujo apartado, donde tendrán lugar la mayor parte de las actividades.
Ambos lugares, separados por ocho kilómetros de distancia, estarán completamente cerrados por un dispositivo de seguridad y sólo será posible desplazarse de uno a otro a bordo de autobuses proporcionados por el gobierno mexicano.
Además, en el centro de Cancún se ha instalado la llamada Villa del Cambio Climático que acogerá un intenso programa de eventos culturales como exposiciones, exhibiciones, espectáculos artísticos, y muestras de cultura y folclore mexicano.
Unos 6.000 efectivos del Ejército, Policía Federal, estatal y municipal vigilarán el evento, mientras que se estima que asistirán unos 8.000 integrantes de movimientos alternativos, organizaciones no gubernamentales y civiles.
El gobierno mexicano promoverá además entre los días 5 y 8 de diciembre el Foro Green Solutions, donde directivos de empresas y altos funcionarios públicos debatirán sobre los avances en tecnologías limpias e iniciativas de negocios, inversión y comercio que ayuden a mitigar el cambio climático.

Critican a Obama por especies en extinción

Critican a Obama por desatender especies en extinción

Fecha de Publicación: 27/11/2010
Fuente: Prensa Latina
País/Región: Estados Unidos



Grupos estadounidenses a favor de la protección del medio ambiente criticaron hoy al presidente Barack Obama por desatender la protección de especies en peligro de extinción.
El Servicio de Vida Silvestre y Pesca, en su último informe, registra que 251 especies están en riesgo de desaparecer, cuatro más a las detectadas en 2009, en esencia por falta de atención y de recursos para desarrollar los programas.
Durante el mandato Obama fueron protegidas 51 plantas y animales incluidas en la ley de especies en peligro, 25 por años; contra 65 promediadas en el Gobierno de Hill Clinton, según comparan los ambientalistas. A George W. Bush sólo le reconocen ocho especies por año.
Al igual que Bush, el presidente Obama falla en asegurar protección a la vida silvestre, dijo Noah Greenwald, director del programa de especies en peligro en el Centro de Diversidad Biológica, con sede en Arizona.
Greenwald calificó de desesperada las necesidades de las especies, incluidas el bisonte de las planicies, la gallina silvestre y cientos de otras especies.

ONU va tras “fondo verde” a la COP16

ONU va tras “fondo verde” a la COP16

Fecha de Publicación: 27/11/2010
Fuente: El Universal (México)
País/Región: Internacional


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) acudirá a la cumbre sobre cambio climático de Cancún con el objetivo de concretar las bases financieras de un eventual tratado global sobre reducción de emisiones de carbono, que sustituya al Protocolo de Kioto que expira en 2012.
En la conferencia de Copenhague de 2009 se acordó que los países ricos aportaran a corto plazo 30 mil millones de dólares a los países en desarrollo para adquirir tecnologías verdes y adaptarse a las consecuencias del cambio climático.
Con ese mismo fin, a partir de 2020 esas ayudas deberán aumentar a 100 mil millones de dólares. No obstante, en la actualidad se desconoce cómo se recaudará el dinero que se prometió, ni qué mecanismos se implementarán para garantizar que los fondos sean invertidos de manera real.
Robert Orr, secretario adjunto de la ONU para planificación política, considera que un primer paso que puede adoptarse en Cancún es la creación de un “fondo verde”, en el que se puedan ir acumulando donaciones voluntarias de cara a la financiación a largo plazo.
Ese será el punto de partida de las negociaciones en materia de financiación que celebrarán los 194 países que se reunirán en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre, en la Conferencia de las Partes (Conference of the Parties) o COP16.
La cita promete únicamente avances parciales para consolidar una meta mayor: un acuerdo climático global, que quedará para una etapa posterior, quizás para la próxima conferencia a realizarse en Sudáfrica.
El objetivo es evitar que el presente siglo concluya con un calentamiento global superior a los dos grados con respecto a la época preindustrial.
Según los científicos, si la temperatura sube más, los fenómenos meteorológicos serán cada vez más extremos: inundaciones, sequías, violentos huracanes, derretimiento de los polos, aumento del nivel del mar.
“Ha llegado el momento de tomar decisiones y hay que hacerlo en esta conferencia”, afirma Roberto Orr.
En su opinión, se necesitan acordar mecanismos que aporten “transparencia y claridad” para cerrar las negociaciones sobre la ayuda a corto plazo.
Para facilitar las negociaciones, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, encargó a un grupo de expertos encabezado por los primeros ministros de Noruega, Jens Stoltenberg, y de Etiopía, Meles Zenawi, la elaboración de recomendaciones sobre cómo recaudar los 100 mil millones de dólares anuales pactados en la capital danesa.
En el informe que entregaron el pasado 5 de noviembre ambos políticos afirman que generar esa cantidad es “difícil, pero factible”, y proponen una amplia variedad de fuentes públicas y privadas, bilaterales y multilaterales para lograrlo.
Según la ministra del Medio Ambiente de Brasil, Izabella Teixeira, la definición de nuevas metas a partir de 2012, cuando expira el Protocolo, enfrenta la dificultad de que EU no es parte del acuerdo y para incorporarse quiere asumir metas menos ambiciosas que otros países industrializados, lo que ha sido rechazado por algunas naciones.
En Cancún se esperan acuerdos en áreas como reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques, adaptación al cambio climático, transferencia de tecnologías verdes para países en desarrollo y esquemas de financiamiento.

UE financiará un proyecto sobre la Amazonía

La UE financiará un proyecto para contener la desforestación en la Amazonía

Fecha de Publicación: 26/11/2010
Fuente: EFE
País/Región: Unión Europea - Brasil



La Unión Europea (UE) financiará un proyecto por valor de 4,9 millones de euros (6,4 millones de dólares) dirigido a reducir las tasas de desforestación en el estado brasileño de Pará, informaron hoy fuentes oficiales.
El acuerdo entre la UE y el Gobierno brasileño fue firmado hoy y se centra en iniciativas que serán desarrolladas en el municipio de São Félix do Xingu, que ocupa un área de 84.212 kilómetros cuadrados en medio de la Amazonía.
Según datos oficiales, esa localidad perdió el año pasado 450 kilómetros cuadrados de selvas y, con el proyecto que apoyará la UE, se aspira a reducir sustancialmente la deforestación en la zona en un plazo de tres años.
"Precisamos de todos los que estén dispuestos a ayudar", dijo la ministra del Medio Ambiente, Izabella Teixeira, al anunciar el acuerdo con la UE.
El proyecto contará también con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que aportará su experiencia en materia de desarrollos agrícolas sustentables.

Cumbre de Cancún: entre el pesimismo y el calor

Pesimismo ensombrece Cancún

Fecha de Publicación: 26/11/2010
Fuente: IPS
País/Región: Internacional


La 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16) comenzará la semana próxima en el sudoriental balneario mexicano de Cancún en un ambiente de pesimismo.
El encuentro internacional se desarrollará a partir del próximo lunes, casi un año después de la última conferencia en Copenhague, considerada un fracaso diplomático.
Mientras crece la preocupación mundial por la incapacidad de los gobiernos para encontrar una adecuada alternativa al Protocolo de Kyoto, único instrumento contra el cambio climático y que expirará en 2012, el escepticismo ronda Cancún, sobre todo después de lo ocurrido el año pasado en Dinamarca.
Nigel Purvis, del Fondo German Marshall de Estados Unidos, fustigó el llamado Acuerdo de Copenhague, que no tiene poder para obligar a los países a que cumplan sus eternas promesas de apoyar un Fondo Verde y de hacer donaciones a las naciones menos adelantadas.
"Las conversaciones mundiales sobre cambio climático se están pareciendo a una mala telenovela", afirmó Purvis en un ensayo titulado "Cancún y el fin de la diplomacia climática".
"Parecen de nunca acabar, rara vez producen cambios y a veces tienen poco que ver con la realidad. Es por esto que la diplomacia climática como la conocemos ha perdido relevancia", sostuvo.
A comienzos de este mes, el Grupo Asesor de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Financiamiento contra el Cambio Climático presentó su informe anual, señalando en forma inequívoca que un mínimo de 100.000 millones de dólares debían ser movilizados al Sur en desarrollo para acciones contra el recalentamiento planetario.
El primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, uno de los co-autores del informe, subrayó que "no se trata de (simplemente) dar fondos, sino de compartir la carga", y reiteró que sin acuerdos sólidos entre las partes, las acciones contra el cambio climático se estancarán.
Por su parte, en nombre de las naciones africanas, el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi, reprendió a los países ricos por eludir acuerdos vinculantes, y añadió que África no podía sostener ni tolerar la carga del cambio climático, al que poco ha contribuido.
"Este informe puede ser usado para lograr un ambicioso acuerdo o para uno mezquino", dijo Zenawi a periodistas en Nueva York. "Incluso puede quedar abandonado en el escritorio de un burócrata. Pero nosotros, los africanos, nos negamos a renunciar", agregó.
Mientras, el 11 de este mes, la misión permanente de las Islas Marshall en la ONU realizó una discusión informal sobre la particular amenaza a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS, por sus siglas en inglés).
El canciller de Islas Marshall, John Silk, afirmó que la condición particular de los SIDS debía ser estudiada no sólo por aquellos directamente amenazados, sino por todo el mundo, debido a que su posible desaparición por el aumento del nivel del mar tendría también consecuencias en otros países.
En la discusión estuvo presente el director del Centro para el Derecho sobre Cambio Climático, Michael Gerrard.
A instancias de la misión de Islas Marshall en la ONU, Gerrard y sus colegas de la Escuela de Derecho de Columbia organizan una conferencia para 2011 sobre los graves consecuencias legales que tendría el desplazamiento de habitantes de los estados insulares por al aumento de los niveles del mar.
"Los acuerdos internacionales existentes claramente no son adecuados para mitigar el cambio climático al grado necesario", dijo Gerrard a IPS, "ni para afrontar los desastres que causará".
"Si se hubiera alcanzado un completo acuerdo en Copenhague, el mundo habría logrado progresos sustanciales en la dirección necesaria", añadió.
Gerrard también subrayó los peligros de la fusión entre los imperativos políticos y los intereses corporativos.
"Estados Unidos, por ejemplo, una vez abrió sus fronteras a aquellos que huían de la persecución religiosa y política", dijo a IPS.
"En los últimos años, sin embargo, ha sido mucho menos receptivo a la inmigración. Un acuerdo internacional para reubicar a los desplazados por el cambio climático, en el cual cada país emisor aceptara hacer su parte, podría mejorar la situación, pero aun así no hay garantía de éxito", añadió.
"Las leyes en Estados Unidos se están volviendo cada vez más dóciles a las campañas corporativas", indicó.
Mientras la Escuela de Derecho de Columbia debe esforzarse por conseguir apenas 50.000 dólares para realizar la conferencia, millones se gastan en campañas financiadas por grandes firmas para negar el cambio climático.
Según un informe divulgado a comienzos de este año por Greenpeace Internacional, la poco conocida empresa Koch Industries ha impulsado una gran propaganda para negar la base científica del recalentamiento planetario. Según el trabajo, nada menos que 30 millones de dólares han sido invertidos en esta campaña cada año.
En una conferencia de prensa sobre el COP 16 a comienzos de esta semana, Robert Orr, asistente de la Secretaría General de la ONU para Planificación de Políticas en Cancún, criticó ese tipo de campañas.
"La idea de que el cambio climático no está ocurriendo o que no es causado por comportamiento humano no tiene base en la ciencia", dijo Orr. "Y el secretario general a tomado una postura firme en ese sentido desde el comienzo".

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El 2010, el año más caluroso de la historia

Fecha de Publicación: 26/11/2010
Fuente: La Voz del Interior (Argentina)
País/Región: Internacional


Así lo informó el Servicio Meteorológico Británico. Hasta ahora, el año más caluroso había sido 1998.
Los últimos 11 meses fueron los más cálidos de la historia desde que se comenzó con las mediciones de la temperatura global, informó hoy el Servicio Meteorológico Británico (Met Office).
"Nuestras investigaciones demuestran que el hombre está provocando un aumento de las temperaturas", declaró la profesora Vicky Pope, científica experta en ciencias climatológicas del Met Office.
El organismo meteorológico británico señaló a la acción antropogénica como la causante del fenómeno, por lo que abogó por un pronto acuerdo climático en el marco de la XVI Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, que comienza el lunes en Cancún, México.
Hasta ahora, el año más caluroso de la historia había sido 1998, cuando las temperaturas del planeta aumentaron debido al efecto climatológico de El Niño en el Océano Pacífico.

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La ONU busca impulsar un acuerdo financiero sobre cambio climático en Cancún

Fecha de Publicación: 26/11/2010
Fuente: ADN
País/Región: Internacional


La ONU acudirá a la cumbre del cambio climático de Cancún (México) con la meta de impulsar la negociación de un acuerdo que siente las bases financieras de un eventual tratado global sobre reducción de emisiones.
En la conferencia de Copenhague de 2009 se acordó que los países ricos aportaran a corto plazo 30.000 millones de dólares a los países en desarrollo para adquirir tecnologías verdes y adaptarse a las consecuencias del cambio climático.
Con ese mismo fin, a partir de 2020 esas ayudas deberán aumentar a 100.000 millones de dólares.
Un año después todavía se desconoce qué métodos se utilizarán para recaudar el dinero prometido, ni qué mecanismos se implementarán para garantizar que los fondos se invierten.
Ese es el punto de partida de las negociaciones en materia de financiación que celebrarán los 194 países que se reunirán en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre.
"Ha llegado el momento de tomar decisiones, y hay que hacerlo en esta conferencia", afirmó recientemente el secretario general adjunto de la ONU para planificación política, Robert Orr.
En su opinión, se necesitan acordar mecanismos que aporten "transparencia y claridad" para cerrar las negociaciones sobre la ayuda a corto plazo, mientras que descartó que se pueda llegar a un acuerdo en Cancún sobre los 100.000 millones de dólares anuales.
"Hace falta tiempo para discutirlo, ya que hablamos de grandes transferencias de dinero a través de múltiples mecanismos. Pero como mínimo necesitamos que se abra el debate", explicó.
Para facilitar las negociaciones, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, encargó a un grupo de expertos encabezado por los primeros ministros de Noruega, Jens Stoltenberg, y de Etiopía, Meles Zenawi, la elaboración de recomendaciones sobre cómo recaudar los 100.000 millones de dólares anuales pactados en la capital danesa.
En el informe que entregaron el pasado 5 de noviembre ambos políticos afirman que generar esa cantidad es "difícil pero factible", y proponen una amplia variedad de fuentes públicas y privadas, bilaterales y multilaterales para lograrlo.
También apuestan por explorar fuentes de financiación alternativas, como un impuesto a las transacciones financieras, y señalan que la tonelada de CO2 debería cotizar a entre 20 y 25 dólares en los mercados de carbono para generar los ingresos requeridos.
"En cualquier caso, se necesitará financiación privada y pública y está en manos de los países determinar qué combinación de opciones les conduce a la meta de los 100.000 millones de dólares", apuntó Orr.
Según el responsable de la ONU, un primer paso que puede adoptarse en Cancún es la creación de un "fondo verde" en el que ir acumulando donaciones voluntarias de cara a la financiación a largo plazo.
Sin embargo, en el actual clima de austeridad que predomina en Europa y Estados Unidos es "muy difícil" que los países desarrollados acepten ningún compromiso concreto en materia financiera, dijo a Efe el vicepresidente para energía y clima de la Fundación de Naciones Unidas, Reid Detchon.
"Sería una sorpresa que las negociaciones salieran más allá de los asuntos preliminares dadas las dificultades financieras y políticas en Europa y Estados Unidos", resaltó.
De hecho, indicó Detchon, también hay dudas de que se desembolsen los 30.000 millones de la ayuda a corto plazo, ya que las diferencias acerca de los mecanismos de verificación son todavía amplias.
Para el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, que encabezará la delegación de su país en Cancún, incluso la cifra de 100.000 millones de dólares anuales es insuficiente.
Recordó que no cuenta con el aval oficial de todos los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC).
El diplomático señaló a Efe que otros estudios indican que los países en desarrollo necesitan entre 400.000 millones de dólares y 2,4 billones de dólares anuales para enfrentarse al calentamiento global.
"El nivel de financiación no puede ser menor al de muchos de los presupuestos de defensa", aseguró Solón, una de las voces más críticas en Naciones Unidas con el actual proceso de negociación.
El diplomático suramericano también criticó la importancia que da el informe del grupo asesor a los mecanismos de mercado para "movilizar" esos 100.000 millones de dólares.
"El informe diluye las responsabilidades de los países desarrollados y las transfiere a la mano invisible del mercado y la financiación privada", dijo.
Como demuestra la posición boliviana, los países miembros de la UNFCCC tendrán que acercar muchos sus posturas en Cancún para poder aproximarse a la meta de la ONU de encauzar las negociaciones sobre financiación.

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