El pingüino africano cercado por dos factores



La sobrepesca y el cambio climático acorralan al pingüino africano

Fecha de Publicación
: 13/02/2017
Fuente: El Mundo (España)
País/Región: África


Cuando el pingüino africano (Spheniscus demersus) abandona su colonia por primera vez, recorre miles de kilómetros para llegar a zonas del océano ricas en plancton y peces de los que alimentarse. Uno de sus destinos favoritos es una franja de la costa del suroeste de África que históricamente ha sido uno de los ecosistemas marinos más productivos, con abundantes sardinas y boquerones. El problema es que los rápidos cambios que se están produciendo debido al cambio climático y a la sobrepesca de estas especies ha mermado significativamente la cantidad de peces. Y los pingüinos, claro, no se han enterado.
Según alerta un estudio publicado esta semana en Current Biology, estas aves no voladoras siguen acudiendo al ecosistema marino de Benguela (en inglés, The Benguela Current Large Marine Ecosystem, BCLME), pero cuando llegan se encuentran atrapadas en una zona en la que la comida disponible es insuficiente. Es lo que los investigadores denominan una "trampa ecológica". Una situación que está agravando el ya delicado estado de esta especie, catalogada como amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Un equipo de investigadores de las universidades de Exeter (Reino Unido) y de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), en colaboración con representantes científicos de los Gobiernos de Namibia y Sudáfrica, descubrieron esta trampa ecológica a través de imágenes de satélite. Recurrieron a este sistema para hacer un seguimiento de la dispersión de 54 pingüinos jóvenes provenientes de ocho colonias. En concreto, la zona estudiada del suroeste de África abarca una franja que va desde Luanda (Angola) hasta el este de Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica).

Menos sardinas, más medusas
La sobrepesca que se realiza desde hace décadas en Namibia ha reducido drásticamente la población de sardinas, mientras que pequeños cambios en la temperatura y en la salinidad de las aguas han modificado las rutas de las sardinas y los boquerones, que se han desplazado varios cientos de kilómetros hacia el este. Asimismo, los peces y el plancton ya no siempre aparecen juntos, como ocurría en el pasado.
Los investigadores desarrollaron modelos que muestran que los pingüinos viajan miles de kilómetros para buscar áreas en las que las temperaturas del mar son bajas y las concentraciones de clorofila son altas, una combinación que debería significar que hay mucho plancton y, como consecuencia de ello, muchos peces.
"Los pingüinos siguen yendo a las zonas donde el plancton es abundante, pero allí ya no hay pescado. En concreto, las sardinas en Namibia han sido reemplazadas en su ecosistema por peces menos nutritivos y por medusas", explica Richard Sherley, investigador de la Universidad de Exeter.
El estudio sostiene que los pingüinos juveniles que llegan al degradado ecosistema de Benguela a menudo mueren. Sus modelos sugieren que las tasas de reproducción son un 50% más bajas de las que estos animales tendrían si se encontraran en aguas en las que el impacto humano hubiera sido menos severo, según la investigación.
Los científicos creen que se puede frenar el declive del pingüino africano y para ello, proponen, tres medidas para protegerlo. Creen que sería posible llevar a estas aves a una zona en la que no puedan quedar atrapadas. Por ejemplo, han observado que los ejemplares jóvenes provenientes de las colonias de Cabo Oriental de Sudáfrica generalmente no quedan atrapados, al menos no todavía. Asimismo, proponen construir espacios cercados con pesquerías en zonas claves para la alimentación de los pingüinos o incrementar el número de sardinas en esas áreas.
Por otro lado, el Gobierno de Sudáfrica planea implementar límites de pesca y mejorar la gestión de sus stocks de sardinas, una medida que también creen que beneficiará al pingüino africano.
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