El fósforo deja de ser nutriente para ser contaminante



El fósforo en los ríos ha dejado de ser un nutriente para ser un contaminante

Fecha de Publicación
: 20/03/2017
Fuente: El Confidencial (España)
País/Región: Internacional


La proporción de nitrógeno y fósforo en las cuencas fluviales donde la actividad humana es más intensa y hay más población se está alterando de forma que el fósforo ha pasado de ser un nutriente a ser un contaminante global, según un estudio con colaboración del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF-UAB).
El estudio, en el que han trabajado los investigadores del CREAF Josep Peñuelas (CSIC) y Jordi Sardans y que publica Ecology Letters, ha concluido que los ecosistemas acuáticos cercanos a zonas densamente pobladas de todo el mundo presentan valores muy altos de fósforo y descompensados entre nitrógeno y fósforo.
Esta descompensación, según los investigadores, altera el funcionamiento de los ecosistemas, dificulta la conservación y reduce la calidad del agua.
Según ha explicado Peñuelas, la vida depende, entre otras cosas, de la proporción de nitrógeno (N) y fósforo (P) en el medio.
"Normalmente hay mucho más nitrógeno que fósforo, y las especies han evolucionado para vivir en estas condiciones. Pero, si esta proporción se altera, los organismos reducen su crecimiento y mantenimiento de las funciones vitales", según el ecólogo.
"Si un río o un lago se encuentran en buen estado, lo más habitual es que encontremos bastante más nitrógeno que fósforo, de modo que, si las algas y las plantas acuáticas no crecen más, es sobre todo por falta de fósforo", ha indicado Peñuelas.
Pero, con el vertido continuo de detergentes, pesticidas, fertilizantes y aguas residuales urbanas e industriales en muchas cuencas fluviales del mundo se añaden "cantidades desorbitadas" de fósforo, que se está acumulando mucho más rápidamente que el nitrógeno y que otros elementos, como el potasio.
Así, según el estudio, el fósforo ha pasado de ser un nutriente deseable a ser un contaminante en las regiones urbanas más densamente pobladas y en las áreas con agricultura intensiva.
"La mayor parte de suelos y rocas contienen bajas cantidades de fósforo, un elemento que, además, es muy poco soluble en agua. Por ello, las especies de aguas continentales se han adaptado para acumular fósforo y reciclarlo eficientemente", ha detallado Sardans.
El problema es que ahora, con la contaminación de los ríos y lagos, estas especies están encontrando enormes cantidades de fósforo a su alcance y acumulan mucho más de lo que necesitarían.
Según el análisis de los datos disponibles de los últimos 40 años, esta situación se agrava cuanta más actividad humana y más densidad de población hay cerca de las cuencas fluviales.
Sardans ha explicado que las aportaciones excesivas de nitrógeno y de fósforo favorecen un proceso que se conoce como 'eutrofización' del agua, que consiste en una fertilización que origina un crecimiento desmedido de algunas especies de algas en superficie que terminan por impedir el paso de la luz, de manera que las algas del fondo no pueden realizar la fotosíntesis y el agua acaba perdiendo casi todo el oxígeno.
Además, esta contaminación de nitrógeno y fósforo afecta también a las plantas acuáticas que viven sumergidas o flotando en el agua.
"Pensamos que estas algas y plantas acuáticas juegan un papel fundamental en la calidad del agua y la biodiversidad en los ecosistemas de agua dulce, ya que están en la base alimentaria de una gran red de organismos", ha comentado Peñuelas.
Según Sardans, "si continuamos con esta situación, los problemas pueden pasar a otros ecosistemas cercanos y afectar zonas de vital importancia para los humanos, además de reducir la disponibilidad de agua para nuestro uso. Por tanto, hay que seguir mejorando en la gestión global de estos nutrientes".
El estudio señala la necesidad de limitar las aportaciones de fósforo y nitrógeno en los ecosistemas acuáticos y destaca que desde el año 1990, cuando Europa y EEUU establecieron políticas ambientales más restrictivas, y deslocalizaron muchas industrias, la la contaminación por nitrógeno y fósforo se ha reducido.
En cambio, China ha acogido gran parte de la producción industrial mundial, no tiene políticas ambientales tan efectivas y sigue usando fertilizantes y pesticidas ricos en fósforo.
"En China se aplica el triple de nitrógeno y de fósforo en forma de fertilizantes que en EEUU, y más del doble que en Europa", ha advertido Peñuelas, que lamenta que las aguas residuales no tratadas llegan a los ríos quince veces más en China que en Europa.
"Pero no podemos olvidar que una parte muy importante de la contaminación china se produce para fabricar bienes que consumimos aquí", ha puntualizado Sardans.
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